


Por: Raúl López Gómez
El riesgo de ser oposición en la política
Veracruz, es un estado en llamas y en riesgo de que desaparezcan los poderes estatales.
Héctor Yunes Landa, un diputado local valiente, independiente y conocedor de la praxis política, está viviendo la peor etapa de persecución en toda su carrera profesional en el servicio público y legislativo.
Con un claro proyecto de vida y un modo honesto de vivir siempre, ahora enciende las alarmas, y sin buscar el protagonismo sensacionalista, le andan poniendo la mayor piedra en el camino al que todo político, sí el “zoon politikon”, se debe enfrentar en alguna parte de su existencia, y que es la amenaza de la cárcel, y el riesgo de perder la vida y la de los suyos por el peligro de ejercer sus derechos humanos fundamentales.
Y todo, por culpa de un sistema que se debate en el peor momento de su corta vida política de siete años, y que algunos se muestran reticentes a aceptar vivir en democracia.
Cómo dice la gente, “pero hay un Dios”, y esto significa que en política existen los pesos y contrapesos, además de los equilibrios del poder, como siempre ha sido, el orden siempre prevalece de donde menos se lo esperan los que al ejercer un cargo público se pueden llegar a sentir Dios, y al final el karma cobra facturas, y se mantiene firme sin equivocación alguna la energía del universo.
Por eso, quienes olvidan que los cargos públicos son efímeros y la política traicionera, mejor que lo piensen antes de actuar con los clásicos desplantes de poder, odio, prepotencia y soberbia, que son factores que llevan al declive de gobiernos y gobernantes
Sólo hay que asomarse a la historia, los tiranos genéricamente hablando, han sido víctimas de sus propios excesos.
Así es, que los que pretenden sacar del camino a Héctor Yunes Landa, mejor que lo piensen dos veces, porque el efecto será un boomerang irremediable que tendrá una fuerza incalculable de la tensión del chicotazo de un cable de acero cuando se somete a la fuerza física enorme de jalar y detener cada quién para su lado y las consecuencias son devastadoras.
Adelantando, escenarios, sí algo le sucede a Héctor Yunes Landa, a algunos de los miembros de su familia y amigos, lo que sigue será desastroso para el gobierno estatal a punto de colapsar y es que no se dan cuenta, que como dicen el horno no está para bollos.
¿Qué viene? Aquí los que se deben preocupar es que la desaparición de los poderes estatales en Veracruz, es lo que se debe vislumbrar, ante la incapacidad de quienes gobiernan desde sus oficinas, no salen a qué les de el sol y menos pueden verse en lugares públicos, y no es por el temor a la inseguridad, sino a algo más peligroso que es el escarnio público.
La gobernadora Rocío Nahle, tiene en sus manos el control político y la decisión de consagrarse cómo respetuosa e impulsora de la democracia.
Atacar a Héctor Yunes Landa, a la mala, será el inicio de la caída de un gobierno estatal que pende de alfileres.
Por eso, la cortesía en política, se dice que debe prevalecer hasta en la guerra.
Las inercias políticas, son parte de los resultados de los buenos gobiernos y las buenas obras.
En pocas palabras, con la familia no se vale, y con un personaje íntegro, luchador social y valiente como lo es el diputado local independiente, Héctor Yunes Landa, es quien le da un real sentido a la democracia y la gobernabilidad.
Veracruz, quiere la paz y la cordura de sus gobernantes, los enemigos son otros. “No sé vale y No sé equivoquen”.
Y como diría Sun Tzu, en el Arte de la Guerra, las mejores batallas son las que se ganan sin pelear y la victoria llega, cuando se conoce el terreno, y se crean falsos escenarios que evitan la violencia. Andale. Así las cosas.
