Paro de transporte público ,agresiones de choferes y caos en la zona conurbada Veracruz /Boca del Río
Bueno, pues resulta que el caos en la zona conurbada Veracruz–Boca del Río no afloja, y ahora los que salieron a hacer ruido fueron los choferes del transporte público, esos mismos que juran y perjuran que el aumento al pasaje es “necesario”, aunque nadie se los haya autorizado.
Fue alrededor de las 9 de la mañana cuando camiones de las rutas Las Vegas, Herradura, Ortiz Rubio, Matacocuite, El Dorado y Chapultepec se plantaron frente al C5, sobre el bulevar Adolfo Ruiz Cortines, en Boca del Río. ¿La decisión? Pues no chambear. Parar labores. Cruzarse de brazos hoy… y según ellos,
regresar mañana viernes 30 como si nada hubiera pasado.
Mientras tanto, personal de Tránsito del Estado y Transporte Público anduvo haciendo operativos en calles como Cuauhtémoc y Ejército Mexicano, recordándoles a los choferes que el pasaje es de 9 pesos, tal y como lo ordenó la gobernadora Rocío Nahle. Pero una cosa es la orden y otra muy distinta es que la respeten.
Porque aunque el aumento comenzó a circular desde ayer —más por ocurrencia que por legalidad—, también empezó algo que no les gustó nada: la gente no se dejó. Usuarios pagando lo justo, lo exacto, los 9 pesos en las rutas tradicionales, las carcachas de siempre, y 18 pesos en el Ulúa, como ya venía ocurriendo. ¿Y cuál fue la respuesta de muchos choferes? La de siempre: gritos, groserías, prepotencia… y hasta golpes.
Así, como lo oye. Videos e imágenes ya circulan por redes sociales mostrando agresiones de choferes contra usuarios, demostrando —una vez más— que el problema no es el pasaje, sino la falta de educación, la música a todo volumen, el maltrato cotidiano y ahora el cinismo de culpar al ciudadano por no aceptar un aumento ilegal.
Del lado de Medellín de Bravo, el alcalde Samuel Acosta sí alzó la voz. Fueron los habitantes de la localidad de Los Robles quienes llegaron a la explanada del Palacio Municipal para manifestar su inconformidad ante el aumento al pasaje. Ahí dejaron claro que el ajuste tarifario solo fue autorizado en Xalapa, pero aun así la ruta a Los Robles también aplicó el incremento, como si las reglas fueran opcionales.
El presidente municipal dijo estar preocupado por las versiones que advierten que, si no se acepta el incremento, los concesionarios podrían suspender el servicio. Y no fue una amenaza: lo hicieron. Hoy quedó claro que los choferes están haciendo lo que les da la gana.
Y aquí vale recordar algo: hace años eran los estudiantes, sobre todo de la UV y del Tecnológico de Veracruz, quienes salían de forma pacífica a parar calles para exigir que no hubiera aumentos,ahora las nuevas generaciones tibias y hasta parece indiferentes a la situación.
Hoy, la economía sigue igual o peor de canija, y el golpe al bolsillo del veracruzano es directo, diario y sin anestesia.
En resumen, el transporte público anda fuera de control, sin respeto al usuario y con concesionarios que creen que mandar es lo mismo que imponer.
Y mientras eso pasa, en el municipio de Veracruz, la alcaldesa Rosa María Hernández Espejo anda chambeando y no para. Supervisó trabajos del programa municipal de bacheo, que en su primera etapa contempla atender hasta 65 mil baches en colonias, barrios y fraccionamientos.
Colonias como Astilleros, Lomas de Río Medio, Faros, Centro, Zaragoza, Coyol y Volcanes, así como los fraccionamientos Reforma y Oasis, ya han visto cuadrillas trabajando. Y sí, incluso en la zona norte, esa a la que muchos ex alcaldes ni se asomaban con el pretexto de siempre.
Ahí anda la alcaldesa, entre baches y reclamos, mientras otros siguen jugando al chantaje con el transporte.
Y bueno… Si usted tiene algo que decir, este espacio es suyo. Aquí en los comentarios lo leemos.
Nos vemos mañana a las 7 de la noche , aquí mismo.

