Rumores y más en opinión de Rafa Ramirez

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Territorio, no escritorio

En política municipal hay una regla no escrita que nunca falla: el escritorio engorda el ego, pero adelgaza la realidad. Y en la conurbación veracruzana, tres alcaldes parecen haberlo entendido a tiempo.

Mientras algunos gobiernos locales siguen administrando desde la comodidad del aire acondicionado, Boca del Río, Veracruz y Medellín de Bravo muestran otra escena: alcaldes en la calle, escuchando, tomando nota y —lo más importante— corrigiendo.

En Boca del Río, Maryjose Gamboa  decidió romper con el guion tradicional. No agenda. No protocolo. Recorridos sorpresa. Colonias y fraccionamientos visitados sin aviso previo. Ahí donde el reporte no llega o llega maquillado.

Las Vegas es el ejemplo reciente: problemas visibles, soluciones inmediatas. Basura, alumbrado, bacheo y orden urbano atendidos sin rodeos.

Gamboa entiende que la cercanía no se presume, se ejerce. Por eso, el golpe más interesante no es solo operativo, sino político: el presupuesto participativo. Ceder una parte del gasto al ciudadano no es menor. Es «soltar el control» . Es confiar. Y en tiempos donde la democracia suele quedarse en discurso, Boca del Río apuesta por decisiones desde abajo. A eso se suma el retiro de los llamados autos maceta: una medida incómoda, sí, pero necesaria para recuperar movilidad y orden.

En Veracruz puerto, Rosa María Hernández Espejo mantiene una línea clara: escuchar sin filtros. Los Lunes del Pueblo dejaron el escritorio y se mudaron a las colonias.

Zaragoza y Circunvecinos fueron el arranque de una dinámica que pone frente a frente a ciudadanos y autoridades. Directores, subdirectores y ediles, sin intermediarios ni pretextos.

El mensaje es directo: quien tenga un problema, tendrá respuesta. Con horario, con fecha y con lugar. A partir de las cuatro de la tarde, anunciado por medios y redes, el gobierno municipal sale al encuentro de la gente. Y junto con eso, una decisión que tarde o temprano debía tomarse: el retiro de autos abandonados, macetas y remolques que invaden banquetas y calles. Orden urbano como política pública, no como ocurrencia.

En Medellín de Bravo, Samuel Acosta  apuesta por la constancia. El Miércoles Medellinense es una jornada larga, muy larga: de siete de la mañana a doce de la noche. Ahí, con todo el cuerpo edilicio, escucha, atiende y da seguimiento. Sin atajos.

Los temas son los de siempre —basura, bacheo, servicios—, pero la diferencia está en la presencia. Y también en la visión. Con Conoce Medellín, Acosta pone el foco en la gastronomía local y en los negocios del municipio. Identidad, economía y orgullo local como política pública.

Al final, los estilos son distintos, pero el fondo es el mismo. Maryjose Gamboa, Rosa María Hernández Espejo y Samuel Acosta coinciden en algo esencial: gobernar no es administrar problemas, es enfrentarlos en el territorio.

Porque en política local, como en la vida, el que no pisa la calle termina perdiendo el rumbo.
Y ahí, el escritorio —casi siempre— vuelve a perder.

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