
Rumores y más en opinión de Rafa Ramirez
Héctor Yunes Landa quiere bailar «Movimiento naranja »
El aspirante vitalicio
Quienes lo conocen dicen que el licenciado Héctor Yunes Landa no aspira. Respira candidaturas. El eterno pretendiente a la gubernatura de Veracruz, ese que nunca llega, pero nunca se va, por fin decidió hacer pública su última metamorfosis política. El priista de toda la vida aparentemente saldrá del clóset partidista para refugiarse en Movimiento Ciudadano, donde se rumora que ya le apartaron una diputación federal plurinominal, su hábitat natural, ese ecosistema donde no se gana, pero sí se cobra.
El argumento es el de siempre. “Seguir recorriendo Veracruz”. Traducción. Seguir viviendo del presupuesto mientras persigue un sueño que ya parece trámite administrativo. Su aspiración a la gubernatura no está enferma, está en terapia intensiva desde hace décadas, pero él insiste en mantenerla con respirador artificial.
En el PRI ya no quedaba nada qué ordeñar. Partido en ruinas, militancia cansada y un currículum que ya no impresiona ni a los propios. Salieron tablas. El PRI lo exprimió y él exprimió al PRI. Relación tóxica cerrada por mutuo desgaste.
Ahora hay rumores que va a “mendigar amor” a Movimiento Ciudadano, cortesía de Dante Delgado Rannauro, su benefactor histórico. No es casualidad. Dante ya lo había premiado cuando fue gobernador interino, enviándolo de misión diplomática a Europa y Estados Unidos. Porque, claro, para entender Veracruz hay que perderse primero en Inglaterra y España.
La hoja de servicios de Yunes Landa es kilométrica. Diputado local, diputado federal, senador, candidato eterno, subsecretario de Gobierno, dirigente estatal del tricolor, delegado especial, alto comisionado, presidente de la Mesa Directiva del Congreso local, de la Jucopo y casi del club de fans de sí mismo. Ha sido todo, menos lo que quiere ser. Y lo que quiere ser se le sigue negando con una puntualidad admirable.
En corto presume que en 2030 será gobernador. Si no, en 2036. Luego en 2042. Y si la biología coopera, en 2048 será su último intento. No es ambición. Es un plan de vida con cargo al erario.
Abogado de profesión, aunque jamás se le haya visto ejercer, asegura que de ahí salen sus ingresos. Nunca ha sacado copia a un expediente. Milagros modernos. La realidad es más simple. Yunes Landa no vive de la política, vive en ella, como un mueble antiguo que nadie se atreve a tirar.
