Cirugías tempranas mejoran calidad de vida en niños con labio y paladar hendido



Enrique Piña

El labio leporino y el paladar hendido (LPH) siguen siendo una de las malformaciones congénitas más frecuentes en México, con una prevalencia estimada entre 0.6 y 0.9 por cada mil nacimientos vivos, de acuerdo con datos oficiales.

La activista Susana Sánchez Sainz destacó la importancia de que los menores sean operados a temprana edad, ya que esto mejora su calidad de vida y facilita su integración social.

“Nacen con el padecimiento y lo mejor es operarlos a los cinco meses de nacido porque cuando se hacen las cirugías de manera temprana se pueden desaparecer un poco las cicatrices y tener mejor reintegración a la sociedad entre la manera de hablar y físicamente”, explicó.

El tratamiento del LPH requiere un enfoque multidisciplinario que incluye cirugía, terapia de lenguaje, atención odontológica y apoyo psicológico. La cirugía para corregir el labio hendido generalmente se realiza antes de los 12 meses de edad, mientras que la del paladar hendido debe llevarse a cabo antes de los 18 meses.

Cada año, nacen en el país alrededor de 3 mil 500 niños y niñas con esta condición. Según la Secretaría de Salud, la incidencia nacional es de 51.1 casos por cada 100 mil nacimientos vivos.

Uno de los factores asociados es la falta de consumo de ácido fólico durante el embarazo. En el 32.5 por ciento de los casos de LPH, las madres no ingirieron este nutriente o lo hicieron después del primer trimestre de gestación, etapa crucial para el desarrollo del embrión.

“Hemos podido dar a los niños 100 por ciento de la recuperación. Hay nutrición, psicólogos, terapia de lenguaje y hemos tratado de reintegrar a los niños, que ellos vuelvan a la sociedad al 100 por ciento”, agregó Sánchez Sainz.

La detección temprana y el tratamiento oportuno son fundamentales para mejorar el desarrollo físico, emocional y social de los menores con esta condición.

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