*“Justicia Simulada en Veracruz: Millones en Tecnología Inútil y Mujeres Condenadas por Ser Víctimas”*


Por Redacción

Veracruz, México – Lo que fue anunciado como un avance histórico en la administración de justicia en Veracruz ha terminado siendo, para muchas víctimas, una cruel burla. Bajo la dirección de la magistrada presidenta del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), Lisbeth Aurelia Jiménez Aguirre, y con el respaldo político y financiero de la gobernadora Rocío Nahle García, el pasado 25 de noviembre se inauguró un sistema informatizado para la asignación de audiencias en materia penal. Sin embargo, la realidad en las salas judiciales, como la de Orizaba, dista mucho del discurso oficial: baños sin agua, climas inoperantes y tecnología millonaria que no resuelve nada.

El sistema, anunciado como una herramienta de eficiencia y transparencia, ha resultado ser otra fachada electoral. Según denuncias internas, las decisiones más delicadas no se toman con base en justicia, sino por órdenes directas del secretario particular de la presidencia, un personaje desconocido de nombre Cardeño, quien –según estas acusaciones– instruye a jueces para condenar inocentes, todo con el fin de inflar cifras y maquillar la inoperancia del sistema.

Un caso que encarna esta tragedia institucional es el de J.G.P.V., una mujer víctima de violencia y secuestro por parte de su expareja. En lugar de recibir protección y justicia, fue condenada a 50 años de prisión, decisión recientemente ratificada por la Quinta Sala Penal en el TOCA 617/2024. En Veracruz, parece que ser mujer y sobreviviente es suficiente para convertirse en culpable.

Mientras tanto, las mismas funcionarias que encabezan este sistema fallido, incluida la magistrada presidenta y otras figuras judiciales, hoy piden el voto ciudadano rumbo a las elecciones del 1 de junio. Prometen seguridad, derechos y protección para las mujeres, pero lo único que han entregado es impunidad para agresores, condenas infundadas para víctimas y millones de pesos malgastados en tecnología que no sirve ni para enfriar una sala de audiencias.

El programa “Veracruzana Protegida”, al igual que los climas, está inoperante. Y la justicia en Veracruz, una vez más, le falla a quienes más la necesitan.

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